El Valle del Miera es el más angosto de los valles cántabros, con pendientes escarpadas y altitudes elevadas (Castro Valnera, 1707 m, Picón del Fraile 1616 m, Porracolina 1414 m), y cuya cabecera culmina en el Portillo de Lunada (1316 m), que da acceso a la Meseta y comunica con Espinosa de los Monteros, situada en la comarca burgalesa de Las Merindades, de gran interés histórico, etnográfico y paisajistico.
Ambas vertientes del puerto, que permanece cerrado por la nieve varios meses al año, se ubican en el territorio conocido como La Pasieguería, que ha sido habitado durante siglos por los pastores pasiegos y presenta, por tanto, el clásico paisaje de cerramientos con muretes de piedra y cabañas. El valor medioambiental de la zona, salpicada de importantes masas forestales autóctonas (Hayedo de la Zamina), y que acoge especies en peligro de extinción, está salvaguardado con la creación del Parque Natural de los Collados del Asón.
El valle destaca por su pasado glaciar, todavía visible en su parte alta, por los abruptos lapiaces cársticos en la zona media, que han dado lugar al sistema subterráneo del Alto del Tejuelo (117 km explorados, que lo convierten en el segundo de España, tras El Mortillano en la vecina Sierra del Hornijo), así como por los numerosos vestigios de asentamientos prehistóricos encontrados en las cuevas de la comarca (Piélagos, Rascaño, Salitre, y La Puntida, estas dos últimas situadas a pocos metros de la propiedad).
El río discurre encajado entre afilados desfiladeros, atravesando a su paso los municipios de Soba, San Roque de Riomiera, Ruesga, y Miera (comarca de Los Valles Pasiegos), y perdiendo brío gradualmente, hasta su llegada al bello municipio de Liérganes, donde predominan los pastos y las colinas de suaves relieves. Merece la pena detenerse a admirar el conjunto arquitectónico formado por edificios y casonas de época renacentista, y espíritu montañés, que albergan numerosos comercios y excelente gastronomía local. En este remanso del río, se instalaron en el siglo XVII oficiales fundidores flamencos, que crearon los primeros altos hornos del Imperio, para abastecer de cañones y munición a los barcos que se construirían en los astilleros de Guarnizo y Colindres con que asegurar el dominio de los mares.
Además de puentes, molinos, presas, ferrerías y otros testigos de este pasado fabril, el pueblo cuenta con un Ecomuseo-Fluviarium de la Montaña y las Cuencas Fluviales Pasiegas y un balneario de aguas termales de propiedades minero-medicinales reconocidas desde la antigüedad (“Fuente Santa”).
Río abajo, ya en el municipio de Medio-Cudeyo (Comarca de Trasmiera), se encuentra el afamado Balneario de Solares, en la localidad del mismo nombre. Finalmente, el río desemboca en la Ría de Cubas, bordeando los municipios de Marina de Cudeyo y Ribamontán al Mar, y constituyendo el principal aporte de agua dulce de la Bahía de Santander. Numerosas playas de fama internacional en las cercanías (Somo, Loredo, Langre…) permiten disfrutar del mar y los deportes acuáticos.